Observaciones desde la última fila

Es demasiado extenso el discurso. El público ha tenido tiempo para aletargarse. Y pasado ahora… aún no se le requiere. No se le acompaña con la exposición; no puede cumplir su función. El público ha quedado fuera de lugar. Ha sido olvidado.

Pero el discurso mismo toca retirada. Recae sobre su idea inicial y se anuncia terminado. Ahora sí, pide pan cuando dice gracias. Y se han empezado a incorporar los asistentes ociosos mientras crece un rumor de nerviosismo en la sala. Se miran unos a otros y respiran, también agradecidos. Que sí… Que eso parece, sí, que ya va llegando el momento de aplaudir.

 

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